TU PROPÓSITO EN LA VIDA (Parte I)
La vida del ser humano está llena de sueños truncados y promesas rotas, de triunfos y fracasos y aún así, la plenitud que logremos alcanzar en ella se constituye en el legado del Señor. Cualquiera que sea tu condición, estudiante o maestro, doctor o abogado, te hayas casado o todavía no te decidas a dar este paso, Dios te hace un llamado a la perfección para lograr el éxito que tanto anhelas. El proceso de crecimiento hacia la perfección se manifiesta de muchas formas en el individuo, quien, desde su propia condición humana, tiende a plantearse un propósito lleno de dinamismo en la vida. Cuando tienes algo por lo cual vale la pena vivir, te das cuenta también de que tienes suficiente fuerza y habilidad para perseguirlo. Con razón dijo el gran Marco Aurelio: ” El verdadero valor de un hombre se mide en función de sus anhelos”. Hans Christian Andersen, autor de un gran número de hermosas historias, describió el propósito de la vida del ser humano, casi poético: “La vida de toda persona es un cuento de hadas escrito por las sagradas manos de Dios” Los campos en los que el ser humano ve cifradas sus metas son extensos, fascinantes y ampliamente abiertos para todos. Recuerda las idílicas líneas que dicen así:
El mejor verso no se ha rimado aún,
la mejor casa no se ha diseñado todavía,
la cima más alta no se ha escalado aún,
los más caudoloss ríos no se han navegado todavía.
No te preocupes ni te exaltes, tampoco te acobardes,
pues las oportunidades apenas empiezan a avistarse y los
mejores trabajos todavía no se inician.
Aún no se ha realizado la labor que pueda llevarse a cabo.