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Frase “despierta y reacciona” en visita de Juan Pablo II debe mantener su vigencia en Venezuela

Ante la difícil situación que viven los venezolanos, el párroco de la Universidad de Los Andes Reinaldo Muñoz Contreras, reiteró el llamado hecho recientemente por la Conferencia Episcopal de Venezuela sobre el eslogan de la segunda visita Juan Pablo II a Venezuela de “despertar y reaccionar” frente a los momentos de injusticia, de odio, dolor, marginación y opresión en el que se vive actualmente.
El párroco universitario indicó que frente a la fuerte realidad, el venezolano debe defender la libertad, la vida y la prosperidad, como bendiciones de Dios. Así mismo, informó que este domingo 28 de enero se celebrará 33 años de la primera visita del ahora santo, Juan Pablo II, a la ciudad de Mérida, cuyo mensaje de paz y libertad se mantiene vigente en la sociedad venezolana y en la Iglesia Católica.
Las actividades para el nuevo aniversario se efectuarán en la Parroquia Universitaria Jesús Maestro de La Hechicera, antes de la celebración eucarística de las 11 de la mañana. En esta misma jornada se realizará la tradicional Paradura del Niño Jesús, por lo que el padre Muñoz Contreras extendió la invitación a la comunidad universitaria y merideña para compartir estos dos importantes momentos.
En cuanto a otras actividades previstas para el año 2018, se encuentra también una celebración especial de la Iglesia venezolana con respecto a los 60 años de la caída de la dictadura de Marcos Pérez Jiménez y el inicio de una era democrática, en la que se retoma la Carta Pastoral que emitió monseñor Arias Blanco, meses antes del 23 de enero de 1958, la cual fue leída en todas las iglesias del país y que motivó a los venezolanos a tomar conciencia y activarse ante el régimen perezjimenista en búsqueda de la libertad.
El párroco universitario invitó a toda la comunidad a estar atenta a todas estas actividades planificadas para este año, tanto especiales como las del calendario religioso, que comienzan con la celebración la visita de Juan Pablo II a Mérida y el recuerdo de la Santa Misa efectuada en La Hechicera. (José Ramón Dávila. CNP 10.692 / Prensa ULA)
Exhortación de los Obispos venezolanos en ocasión de celebrar su CIX Asamblea Ordinaria Plenaria

“Dios consolará a su pueblo” (Isaías 49, 13)
Tomado del portal www.cev.org.ve
INTRODUCCIÓN
1. Al comenzar el nuevo año, nosotros, los Obispos de Venezuela, reunidos en la CIX Asamblea Ordinaria enviamos a todos los venezolanos, dentro y fuera del país, un fraterno y caluroso saludo. Con la elección de una nueva Junta Directiva iniciamos un nuevo trienio de trabajo. Como pastores, en continuo acompañamiento a nuestro pueblo, experimentamos las graves y tristes situaciones que dibujan un panorama negativo y desolador. Nos hacemos eco de las palabras del santo Padre Francisco ante el Cuerpo Diplomático acreditado en la Santa Sede el pasado 8 de enero: “Pienso especialmente en la querida Venezuela, que está atravesando una crisis política y humanitaria, cada vez más dramática y sin precedentes…”. Creemos profundamente que Dios no abandona a su pueblo.
II. REALIDAD DE TRAGEDIA Y SUFRIMIENTO
2. Las políticas del gobierno han llevado a los ciudadanos a una gran dependencia de los organismos del Estado. Esto ha generado una contracción de la libre iniciativa, del emprendimiento, de la capacidad de las personas y las empresas para crear empleo y del estímulo para una mejor formación profesional. Las medidas que el gobierno implementa para dar alimento al pueblo son insuficientes y tienden a crear mendicidad y mayor dependencia. Por otra parte, las políticas sociales y económicas están infectadas del morbo de la corrupción. Además, el férreo y prolongado control de divisas es un freno injusto al desarrollo de la empresa privada. Estas políticas han dado como resultado aumento de la pobreza, desempleo, carencia de bienes básicos, descontento y desesperanza general.
3. El éxodo de millones de venezolanos que buscan nuevos horizontes nos duele profundamente, así como las fórmulas desesperadas para huir del país. Cabe mencionar aquí el drama reciente del naufragio de una embarcación con un número importante de venezolanos que concluyó con la trágica muerte de un grupo significativo de ellos. Presagio, Dios no lo permita, del inicio, en nuestro entorno, de la múltiple y dolorosa experiencia de nuestros vecinos, en particular, cubanos y haitianos. Como ya hemos advertido los Obispos: “La raíz de los problemas (del país) está en la implantación de un proyecto político totalitario, empobrecedor, rentista y centralizado que el gobierno se empeña en mantener” (CEV, “El Señor ama el que busca la justicia”, 12-07-2016)
4. La Asamblea Nacional Constituyente es inconstitucional e ilegítima en su origen y en su desempeño. En vez de limitarse a redactar una nueva Constitución pretende erigirse en un supra poder con funciones ejecutivas y judiciales. El gobierno, con la “Ley contra el Odio y la Intolerancia”, nacida de la misma Asamblea, criminaliza toda manifestación en su contra y propicia la multiplicación y difusión de toda clase de rumores y especulaciones, cuyo efecto es consolidar un control absoluto de actividades y provocar el miedo y la autocensura.
5. Con la suspensión del referéndum revocatorio y la creación de la Asamblea Nacional Constituyente, el Gobierno usurpó al pueblo su poder originario. Los resultados los está padeciendo el mismo pueblo que ve empeorar día tras día su situación. No habrá una verdadera solución de los problemas del país hasta tanto el pueblo no recupere totalmente el ejercicio de su poder.
6. Las dificultades de entendimiento cada vez más graves entre el gobierno y la oposición política, a falta de un punto de apoyo común que se respete en la realidad, como debería ser la Constitución vigente, exigen al pueblo que asuma su vocación de ser sujeto social con sus capacidades de realizar iniciativas como, por ejemplo, que la sociedad civil lleve adelante una consulta para señalar el rumbo que quiere dar a la nación como prevé nuestra Carta Magna (Cfr. Art. 71). Si se negara este derecho o se entorpecieran las iniciativas para concretarlo, sólo quedarían dos posibilidades: pérdida definitiva de la libertad, con todas sus consecuencias, o acciones de resistencia y rebeldía contra el poder usurpador. Es el pueblo organizado quien tiene la última palabra. En unión con la mayoría de los venezolanos anhelamos que la dirigencia política y la sociedad civil presenten un proyecto de país creíble y realizable.
7. El Consejo Nacional Electoral tiene que ser reestructurado para que cumpla con la imparcialidad que le pide la Constitución vigente. Solo así actuará con transparencia y equidad en sus funciones y garantizará el respeto a las decisiones del pueblo. Ante las próximas elecciones debe contarse con la presencia y supervisión de Observadores por parte de reconocidos Organismos Internacionales.
8. Ante la dramática situación que afecta a todos, especialmente a los más pobres, hay dos actitudes: la conformista y resignada, de quienes quieren vivir de las dádivas, regalos y asistencialismo populista del gobierno y otra, la de quienes, conscientes de la gravedad de los problemas, buscan instaurar unas condiciones de verdad, justicia e inclusión, aún a riesgo del rechazo y la persecución. La actitud de resignación es paralizante y en nada contribuye al mejoramiento de la situación. Lo positivo y lo eficaz es el compromiso, la esperanza y la solidaridad. ¡Despierta y reacciona, es el momento!, lema de la segunda visita de san Juan Pablo II a Venezuela (1996), resuena en esta hora aciaga de la vida nacional. Despertar y reaccionar es percatarse de que el poder del pueblo supera cualquier otro poder.
III. CAMINOS PARA LA RECUPERACIÓN
9. Este momento requiere de una gran dosis de esperanza junto a acciones concretas que contribuyan a mejorar las condiciones de vida, a dignificar a las personas, y a fortalecer a las familias y comunidades a las que pertenecemos.
10. La emergencia económica y social hace indispensable que el Gobierno permita un Canal Humanitario. La desnutrición ha sido verificada científicamente, las muertes por inanición conmueven, las protestas por el hambre cunden en todo el país. Las diócesis, parroquias, Caritas y otras instituciones y ONGs están haciendo lo posible, para ayudar con alimento y medicinas a quienes los necesiten. Por sensibilidad humana abogan por el derecho de los más necesitados. Además, por nuestra condición de cristianos, el amor de Cristo nos urge a socorrer al prójimo (cf. 2 Co 5,14). Promovamos y mantengamos en nuestras parroquias, comunidades, centros de pastoral y colegios las iniciativas de solidaridad que están dando respuesta inmediata y fraterna a necesidades concretas. En esta dirección se desarrollará la próxima Campaña Compartir durante la Cuaresma.
11. Venezuela necesita un cambio de rumbo. El Ejecutivo ha fracasado en su tarea de garantizar el bienestar de la población: ni los servicios públicos, ni la industria petrolera, ni los cuerpos de seguridad, ni la sanidad pública, ni otros organismos han sabido responder a las necesidades de la gente. Las elecciones son el medio democrático para lograr ese cambio de rumbo. Exigimos la publicación de un cronograma electoral. El Papa Francisco, en el citado discurso al Cuerpo Diplomático, añadió: “La Santa Sede, mientras exhorta a responder sin demora a las necesidades primarias de la población, desea que se creen las condiciones para que las elecciones previstas para el año en curso logren dar inicio a la solución de los conflictos existentes, y se pueda mirar al futuro con renovada serenidad”
12. La libertad es un derecho humano inalienable, no negociable, y una exigencia de la democracia. Manifestamos nuestra solidaridad con los centenares de presos políticos, exiliados y detenidos por cualquier causa, muchos en situaciones infrahumanas, enfermos, privados de visitas familiares, a los cuales se les niega el derecho a un debido proceso. Deben gozar de libertad plena. Los organismos del Estado tienen que investigar las denuncias sobre las torturas y castigar a los responsables según las leyes.
13. El diálogo y la negociación entre Gobierno y representantes de la Oposición, en principio, son inobjetables y necesarios. Sin embargo, deben darse en condiciones distintas de las que hasta ahora se han establecido. Es indispensable un reconocimiento y respeto institucional. Toda negociación ha de fundamentarse en la integridad de los negociadores, en objetivos claros y en una agenda preestablecida y conocida, para que pueda gozar de la confianza y credibilidad de la población.
IV. CONCLUSIÓN
14. La Virgen María acompaña nuestro sufrimiento. Ella peregrina con nosotros en esta hora de nuestra historia. En el rostro indígena de nuestra Madre de Coromoto vemos reflejado el sufrimiento, los trabajos y los anhelos de nuestro pueblo. En el Niño que ella nos entrega descubrimos la cercanía de Dios y su infinito amor, que nos garantiza el destino glorioso del pueblo en libertad, justicia y paz.
Con nuestra afectuosa bendición,
Los Arzobispos y Obispos de Venezuela,
Caracas, 12 de enero de 2018
Mons. Padrón: Hoy en Venezuela los oprimidos son la mayoría del pueblo

Tomado de www.aciprensa.com
En su mensaje de apertura de la 109 Asamblea Plenaria de la Conferencia Episcopal Venezolana, su Presidente, Mons. Diego Padrón, lamentó la situación del país, y dijo que “los oprimidos son la mayoría del pueblo”.
La 109 Asamblea Plenaria se extenderá desde el 7 hasta el 12 de enero, e incluirá la renovación de su Junta Directiva.
Mons. Padrón aseguró que a los obispos venezolanos “nos preocupa sobremanera la vida de nuestro pueblo: su salud, su alimentación, sus medicinas, su seguridad, su empleo, su educación, pero de modo particular, su identidad espiritual de autenticidad cristiana y su consecuente vida moral”.
“Nos duele la situación inhumana en que viven la mayoría de los presos, comunes y políticos, acrecentado este dolor con la pena de que el sistema penitenciario ni siquiera nos permite visitarlos”, dijo.
El Prelado precisó que si bien “la Iglesia no tiene como tarea propia el cambio directo de las estructuras sociales y políticas” sino “el anuncio del Evangelio”, resulta una “consecuencia inmediata de ese anuncio, el discernimiento de su identidad y misión a partir de una opción explícita por el pueblo pobre y su cultura”.
“A su vez, el anuncio evangélico, si es íntegro, conduce a la liberación del pueblo de cualquier clase de opresión, política, social, moral o económica”.
“Hoy en Venezuela, como en tiempos de Jesús, los oprimidos son la mayoría del pueblo, sin distinciones de clase o ideología. El anuncio evangelizador, por consiguiente, no puede desentenderse de la suerte de nuestro pueblo ni dejar de apoyar todo lo que evangélica y legítimamente lleve a su liberación”, dijo.
Para Mons. Padrón, “este es uno de los principales desafíos de nuestra Iglesia en el momento actual. Un desafío que no nace de una opción política sino del corazón mismo del Evangelio, del corazón de Cristo”.
El Presidente de la CEV destacó que el Episcopado “ha intentado, y en parte lo está logrando, ofrecer al país, desde Cáritas, Invecapi y Apep una ayuda efectiva e inmediata en alimentos, medicinas, educación y capacitación para el trabajo”.
“No se ha quedado en el mero asistencialismo. Ha implementado el análisis, la investigación y diversos programas socio-educativos, todos vigentes”, precisó.
El obispo venezolano indicó que “el problema fundamental de Venezuela no es solo político”, pero “los venezolanos hemos dejado que la política lo invada todo o casi todo, lo coloree y lo determine”.
“De tal modo que si cambia la política, todo o casi todo cambia”.
En ese contexto, destacó, el proceso de negociación entre el gobierno y la oposición que se prevé que continuará en los próximos días en República Dominicana “es en sí válido y necesario”.
Sin embargo, “una negociación sin resultados favorables para el pueblo sería un fracaso”.
Mons. Padrón aseguró que el “mejor deseo” de los obispos venezolanos “es que la negociación llegue a un acuerdo creíble, ponderado y realizable: por ejemplo, la reestructuración equilibrada del Consejo Nacional Electoral (CNE) y la garantía internacional de las elecciones presidenciales libres, justas, y confiables, en un clima de suficiente paz social sostenida por el respeto efectivo al pluralismo y la diversidad”.
El Prelado se refirió además a diversas protestas que se realizan en Venezuela en los últimos días, “motivadas por el desabastecimiento de alimentos y gasolina”.
“Puede decirse que se va desarrollando paulatinamente en el país un proceso de convulsión social”.
El Presidente de la CEV lamentó que “los pronósticos de los analistas e intérpretes sociales son desalentadores para los días por venir”, pero precisó que “es tarea de los venezolanos, encontrar la justa y pronta respuesta al hambre en la solidaridad”.
“¡A los cristianos, la caridad de Cristo nos urge a socorrer a los más necesitados!”, expresó, así como “nos obliga también en conciencia a evitar acciones que contribuyan a aumentar la violencia, dañar la propiedad ajena y responder con odio y con armas las injurias sufridas”.
“El perdón y la reconciliación son la base de la solidaridad y la paz”, subrayó.
Al finalizar su mensaje, Mons. Padrón aseguró que los obispos comienzan su Asamblea “con profunda fe en el Dios liberador y con gran fe en el pueblo venezolano”.
“Sabemos de su nobleza, de su jovialidad para enfrentar los reveses, de su capacidad de resistencia frente a dictaduras y malos gobiernos”.
El venezolano, concluyó, es “un pueblo, sobre todo, que profesa su fe, y hace su camino con Dios y la Virgen”.
Comunicado de la Santa Sede ante la crisis en Venezuela

Comunicado de la Santa Sede ante la crisis en Venezuela
El Papa Francisco manifiesta su enorme preocupación ante la situación que vive el pueblo venezolano, dirigiendo un apremiante llamamiento a la sociedad venezolana para que sea evitada toda forma de violencia e invitando a los fieles de todo el mundo a rezar intensamente por Venezuela. Además, la Santa Sede en dicho comunicado, pide a todos los actores políticos y en particular al Gobierno de Venezuela el respeto de los derechos humanos y de las libertades fundamentales.
COMUNICADO DE LA SECRETARÍA DE ESTADO
La Santa Sede manifiesta nuevamente su profunda preocupación por la radicalización y el agravamiento de la crisis en la República Bolivariana de Venezuela, por el aumento de los muertos, de los heridos y de los detenidos. El Santo Padre, directamente y a través de la Secretaría de Estado, sigue de cerca dicha situación y sus implicaciones humanitarias, sociales, políticas, económicas e incluso espirituales, asimismo asegura su constante oración por el País y por todos los venezolanos, mientras invita a los fieles de todo el mundo a rezar intensamente por esta intención.
Al mismo tiempo, la Santa Sede pide a todos los actores políticos, y en particular al Gobierno, que se asegure el pleno respeto de los derechos humanos y de las libertades fundamentales, como también de la vigente Constitución; se eviten o se suspendan las iniciativas en curso como la nueva Constituyente que, más que favorecer la reconciliación y la paz, fomentan un clima de tensión y enfrentamiento e hipotecan el futuro; se creen las condiciones para una solución negociada de acuerdo con las indicaciones expresadas en la carta de la Secretaría de Estado del 1 de diciembre de 2016, teniendo en cuenta el grave sufrimiento del pueblo a causa de las dificultades para obtener alimentos y medicamentos, y por la falta de seguridad.
La Santa Sede dirige, finalmente, un apremiante llamamiento a toda la sociedad para que sea evitada toda forma de violencia, invitando, en particular, a las Fuerzas de seguridad a abstenerse del uso excesivo y desproporcionado de la fuerza.
04 de agosto de 2017